Posted by on 21/07/2014

La exposición «Masques, mascarades, mascarons»  en el Louvre hasta el 22 de septiembre del 2014, evoca, a través de un centenar de obras, la función paradójica de la máscara, emblema de la ilusión,  que consiste en «robar y producir un doble.» En Occidente, desde la antigüedad, hay hombres enmascarados. La máscara esconde la cara en beneficio de su doble ocultación y esto da forma al misterio. Es el registro de lo sagrado como de lo profano, de la verdad como la vanidad, la realidad como la ficción.

Dibujos, esculturas, pinturas, grabados muestran su papel religioso en el teatro griego, expresivos, juguetón y algo diabólico en la fuerza del partido, fiesta de graduación o la comedia italiana, su funeral lecho de muerte la huella y la fuerza resistente y protectora tumba. También se abordará la duplicidad de la máscara en el mundo de la alegoría, su presencia en el ornamento en forma de grotesco que parece nada más que un avatar de la cabeza de la Gorgona por Perseo cortó y se coloca en el armas de Atenea, a fin de mantener su poder asombroso.

 

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Posted in: Arte, Exposiciones

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