Posted by on 20/06/2015

El tarot es una baraja de naipes, cartas, que además de servir para jugar, por ejemplo al Tarot de Marsella, se usa a menudo como medio de «adivinación» del pasado, del presente del consultante y algunas veces del futuro, sería un tipo de cartomancia.

Sus orígenes datan al menos del siglo XIV, aunque en el siglo XII en China ya se conocen las primeras barajas de cartas. Las cartas de tarot más antiguas que sobreviven son las del Tarot Cary-Yale (o Tarot Visconti-Modrone), que fue creado en 1442-1447 por un pintor anónimo para los Visconti-Sforza, la familia dominante de Milán. Las 66 cartas están en la Biblioteca de la Universidad de Yale, EE.UU.

La baraja de tarot más típica, está compuesta por 78 cartas, divididas en arcanos (palabra que proviene del latín arcanum, que significa «misterio» o «secreto») mayores y menores.

– Los arcanos menores son 56 cartas divididas en cuatro palos, las «bajas» o «falsas» numeradas del As (1) al diez, más los «honores» o «figuras» que son los personajes de la corte: Sota, Reina, Rey y Caballero. Los palos son los mismos que la baraja común: Algunos de la baraja española (oros, copas, espadas y bastos) y otros como la baraja francesa (el pique, corazón, trébol y diamante).

– Los arcanos mayores (denominación esotérica) o triunfos mayores (del juego del Tarot) son 22 cartas. El juego del tarot sólo se muestra el número romano en cada carta, más una decoración que es la misma en cada una. En las variedades para la interpretación esotérica, cada arcano representa una imagen de carácter arquetípico, con numerosos simbolismos. Aunque existen mazos que tienen el número y el nombre, los tarots más viejos no tienen ni número ni nombre para estos arcanos, ni tienen un orden predeterminado. De cualquier modo, los nombres y números de cada carta son las siguientes:

·       I.   El Mago (Le Bateleur)

·       II. La Papisa o La Sacerdotisa (La Papesse)

·       III. La Emperatriz (L’Impératrice)

·       IV. El Emperador (L’Empereur)

·       V.   El Papa o El Sumo Sacerdote (Le Pape)

·       VI.  El Enamorado (L’Amoureux)

·       VII. El Carro (Le Chariot)

·       VIII. La Justicia (La Justice)

·       IX.  El Ermitaño (L’Hermite)

·       X.    La Rueda de la Fortuna (La Roue de Fortune)

·       XI.  La Fuerza (La Force)

·       XII. El Ahorcado (Le Pendu)

·       XIII. El Arcano sin nombre (L’Arcane sans nom) o La Muerte (La Mort)

·       XIV. La Templanza (Tempérance)

·       XV.  El Diablo (Le Diable)

·       XVI. La Torre o la Casa de Dios (La Maison Dieu)

·       XVII. La Estrella (L’Étoile)

·       XVIII. La Luna (La Lune)

·       XIX. El Sol (Le Soleil)

·       XX.   El Juicio (Le Jugement)

·       XXI. El Mundo (Le Monde)

·       Sin número. El Loco (Le Mat)

 

Se ignora cuándo se comenzó a usar el tarot para adivinación pero no hay ejemplos documentados antes del siglo XVIII, si bien hay evidencia del uso adivinatorio de cartas similares en 1540. La técnica adivinatoria se basa en la selección aleatoria de cartas de una baraja especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección y tendidas las cartas, se interpreta el sentido de las cartas primero el significado de una en una y después en grupo. Enlazándolas nos dará información sobre el pasado y el presente del consultante y una respuesta a la pregunta que le preocupa en relación con el futuro, utilizando como base argumental tanto la carta en sí misma como su posición en relación a las otras al ser expuesta y la información que nos han dado las cartas sobre su pasado y presente.

 

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Posted in: Magia

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